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¿Cuánta sabiduría puede hallarse en un libro? ¿Cuánto podemos aprender de los pensamientos del otro?, algunas de las preguntas que inspira el Diario de Ana Frank, una recopilación de los más sinceros pensamientos, de una niña de 14 años que vive la frialdad de la guerra, que debe soportar la discriminación y se debe esconder por su naturaleza judía en un país extranjero, pero que ella adopta como suyo, una persona que nace sin país, sin aceptación y en medio de las balas y los miedos.
Definitivamente la sabiduría es mucha y es mucho lo que podemos aprender de los pensamientos de quienes nos rodean, y Ana, es el ejemplo más fervoroso del alma pura que busca contar una historia, su historia. No creo que sea un libro de literatura, no creo que sea un número más en las bibliotecas, no creo que sean hojas de papel escritas sin razón, por el contrario, creo que el Diario de Ana Frank, no se puede concebir como obra literaria, porque es una obra de vida, porque va más allá de las palabras y trasciende la experiencia y a la realidad.
Para hablar técnicamente del libro debo decir que en cuanto al contexto histórico, se sitúa en la II Guerra Mundial, en Ámsterdam, una de las principales ciudades de Holanda, entre 1942 y 1944, dos de los más sangrientos años de guerra, en donde se intensificaba la búsqueda y el saqueo de judíos para ser enviados a los campos de concentración de Auschwitz, y Bergen-Belsen, un tiempo donde Holanda fue ocupada militarmente por la policía alemana. Es en esta época donde la familia Frank decide trasladarse a su nuevo escondite, junto a la familia Van Daan. Sin lugar a dudas el mundo se debatía en aquel momento entre conflictos protagonizados por personajes como Churchill, admirado profundamente por Ana como el viejito salvador de judíos, y por otra parte los dictadores alemanes e italianos. Sin embargo, Ana presenció la renuncia de Italia al eje, y su unión a los aliados, cada una de estas nuevas noticias eran escuchadas por la niña, que se interesaba profundamente por los conflictos en los cuales Europa se veía involucrada en aquel momento.
En cuanto a la historia, siento que el Diario de Ana Frank tiene la hermosa particularidad de ser real, un diario que aparentemente no fue modificado y que lo que está dentro de sus páginas, es la vivencia de una niña con sueños, pensamientos y emociones, como cada uno de los mortales que pudiesen leer el libro, es a partir de ese punto donde nace la importancia del Diario de Ana Frank no como una obra para ilustrados, sino una historia humana, que sobrepasa todos las barreras materiales de la hoja y escudriña el alma de Ana.
Cuando se lee el diario, cada palabra despierta profundos sentimientos y hacen que el lector se transporte a aquella habitación donde la magia fluía por las estilográficas y el papel se convertía en el lienzo del diario vivir, el lector siente la importancia de la cotidianidad para el ser humano de hoy, la importancia del pasado para comprender el presente y el futuro, y la importancia de las mentes jóvenes para pensar más allá de las armas y la pólvora. Es así, como entre páginas encontramos a una niña, a una joven, a una mujer y a un ser humano, que tiene plenas capacidades de interpretación y que es capaz de darnos a conocer un nuevo mundo de aventuras que por pequeño y sutil que ahora lo veamos, cobra una relevancia impresionante al conocer las condiciones en las cuales Ana pasaba sus últimos días.
Pero entrando más en mi interpretación personal debo preguntar, ¿cuántas Ana Frank habrán en el mundo? Hoy, ayer, mañana… ¿cuántos jóvenes están en medio de la guerra, cuántos respiran el olor de la muerte a diario? ¿Qué tanto tendrán ellos para contarnos? ¿Qué tan escabrosas, crueles y frías serán sus historias? Y por último, ¿algún día las conoceremos?, son muchos los niños que hoy viven situaciones parecidas, pero que lo toman con la mayor esperanza y dedican todos sus esfuerzos a imaginarse un mundo mejor, a soñar con una escuela digna, con un futuro próspero, con una vida, con una mente y con un alma sana, lejos de la tiranía de aquellos adultos que se olvidan de las cosas que nos hacen humanos, buenos seres humanos.
Creo que la mayor enseñanza que deja Ana Frank es la conservación de esa humildad de ser niño, de esa eterna esperanza, esa rebeldía, ese criticismo y esa independencia que se nos suprime cuando crecemos y empezamos a ver el mundo como una máquina de trabajo, esfuerzo, dinero y poder. Qué bonito aprender de Ana su inocencia, robarle de su memoria un poco de su rebeldía para decir NO a aquello que creemos injusto, luchar por ello y lograr un mejor mundo, qué interesante sería si cada ser humano tomara un poco del criticismo de Ana, de ese continuo porqué, cómo, cuándo, dónde, de esa preguntadera que hace a Ana, una mujer de independencia, de mente abierta y de libertad asegurada incluso en los campos de concentración más crueles e inhumanos.
Para terminar, curiosamente no existe final en el diario de Ana Frank (como lo habría en cualquier obra literaria), así que es necesario transportarse a la investigación para saber qué pasó con Ana, en ese momento el final se ve tan cruel y tan despiadado que me hace preguntar, ¿qué habría escrito Ana en su diario, acerca de todo lo que tuvo que vivir, después del día en que su familia fue descubierta y enviada a los campos de concentración? Probablemente serán relatos extremadamente fuertes y dolorosos, pero tal vez, no es necesario oírlos ni leerlos, porque Ana vive en su diario, como la niña luchadora y defensora de sus pensamientos, vive como la eterna llama que le da brillo a la esperanza, vive como la niña que nunca le dijo Adiós a Kitty, porque sabía que en cualquier momento volvería a enseñarnos a agradecer por todo lo bueno, lo amable y lo bello, y Kitty sería aquel transporte que nos mostraría el corazón de uno de los seres más puros sobre la tierra.
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Fotografía tomada de: http://www.nandotimes.com/nt/images/century/photos/century0267.jpeg
1 Response to “Gracias Dios mío, por todo lo bueno, lo amable y lo bello”
El contexto histórico y la opinión están bien desarrollados, es bueno que hagas reflexiones a lo largo del escrito pero hay un punto en que se empieza a perder la idea del ejercicio, debes ser más concreto.
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